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“Salvados en la esperanza”, Nueva Encíclica del Papa.

El Papa Benedicto XVI vuelve a ofrecer un riquísimo texto que deja entrever el alto perfil filosófico y teológico de quien ocupa la sede de Pedro. Un texto apasionante, lleno de imágenes sugestivas, en un estilo vibrante y argumentativo. La narración del pontífice recurre al testimonio de los Padres de la Iglesia: Gregorio Nacianceno, Ambrosio, Agustín, etc., pero reserva también sorpresas, dos personajes menos conocidos: la santa africana del Darfur, Josefina Bakhita († 1947), y un mártir vietnamita Pablo Le-Bao-Thin († 1857). Pero erraría quien esperara un texto ampuloso y sólo para eruditos. Por el contrario, nos encontramos con una narración plena de aquellos elementos que enriquecen una auténtica comunicación: personajes impactantes, imágenes frecuentes, temas cercanos, narraciones dialogadas, confidencias personales, preguntas abiertas. Dice el papa: “Es necesaria una autocrítica de la edad moderna en diálogo con el cristianismo y con su concepción de la esperanza. En este diálogo, los cristianos, en el contexto de sus conocimientos y experiencias, tienen también que aprender de nuevo en qué consiste realmente su esperanza, qué tienen que ofrecer al mundo y qué es, por el contrario, lo que no pueden ofrecerle. Es necesario que en la autocrítica de la edad moderna confluya también una autocrítica del cristianismo moderno, que debe aprender siempre a comprenderse a sí mismo a partir de sus propias raíces” (22). Yendo al centro de la cuestión, es decir, la “esperanza”, se interroga el papa: “…la fe cristiana ¿es también para nosotros ahora una esperanza que transforma y sostiene nuestra vida? ¿Es para nosotros « performativa », un mensaje que plasma de modo nuevo la vida misma, o es ya sólo « información » que, mientras tanto, hemos dejado arrinconada y nos parece superada por informaciones más recientes?”(10). Pasa ante nuestros ojos la entera historia de la humanidad, desde su inicio hasta su cumplimiento. Las páginas dedicadas al tema del juicio final, al purgatorio y al infierno están llenas de una luminosidad extraordinaria que contrastan con su casi total desaparición de nuestras iglesias. Constata el Papa: “Tal vez muchas personas rechazan hoy la fe simplemente porque la vida eterna no les parece algo deseable. En modo alguno quieren la vida eterna, sino la presente y, para esto, la fe en la vida eterna les parece más bien un obstáculo”. Pero ¿por qué hemos llegado a esta situación? ¿Qué le ha sucedido a la esperanza cristiana? La respuesta a estos interrogantes permite al Santo Padre analizar la influencia de la Revolución Francesa, del Iluminismo, del marxismo y también el papel de la ciencia, de la razón y las libertad, así como la ideología del progreso como sustitución del Reino de Dios y abandono de la esperanza cristiana. Es altamente recomendada la lectura completa del texto, como lo es la lectura de todas las obras del Papa Benedicto, que no están llenos de páginas superfluas ni contienen eslóganes vacíos.

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