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LA VIRGEN DE GUADALUPE EN NUESTROS PUEBLOS

El próximo miércoles 12 celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe en todo el continente. No hay rincón de México donde la Santísima Virgen no sea venerada en alguna de sus advocaciones, no hay hogar católico donde no se le invoque, templo donde no tenga un espacio especial para su veneración; los nombres de tantos lugares y personas que llevan su nombre son también un testimonio. María se aparece en el Tepeyac, nos visita y se queda con nosotros; el 12 de Diciembre celebramos el inicio de esa relación tan íntima en el caminar de nuestros pueblos. La devoción a Santa María de Guadalupe se extendió rápidamente por los diferentes pueblos de América. En El Salvador, Nicaragua y Costa Rica Fr. Margil de Jesús desde el s. XVII impulsó y solemnizó su culto; en Honduras, desde ese mismo siglo se le honra con especial devoción; Perú la reconoce como Reina desde 1677 y la dotó de un blandón de plata de 69 kilos; Guatemala la juró su patrona en 1773; Colombia la honra con especial veneración, en Argentina se le construyó una basílica. El 16 de Septiembre de 1810 el párroco D. Miguel Hidalgo tomó un estandarte guadalupano como bandera de independencia; el 12 de Octubre de 1821, al consumar la independencia, Agustín de Iturbide se dirigió a la basílica para dar gracias y fundar la orden de Guadalupe; en 1825 el Congreso declara fiesta nacional el 12 de Diciembre; en 1847 se firmaron los tratados de paz entre México y Estados Unidos en el Santuario de Guadalupe. Nicaragua la coronó en 1944, El Salvador y Cuba en 1953 y Uruguay en 1979. Su devoción es patente también en varios países de Europa, África, Asia y Oceanía. El 22 de Enero de 1999, en la basílica de Guadalupe y ante obispos, religiosas y fieles laicos de todo el continente americano, el Papa Juan Pablo II declaró que el 12 de Diciembre se celebrara en todo el continente la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, Madre y Evangelizadora de América. Santo Tomás de Aquino dice que “la devoción es una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios” por lo mismo, la verdadera devoción a la Santísima Virgen nos abre más a Dios y a los demás; no debilita el culto a Dios sino que lo favorece e impulsa, no nos aparta de los demás sino que nos relaciona y nos pone a su servicio procurando también el bien de la sociedad. María de Guadalupe une, orienta y fortalece no sólo a los mexicanos sino a todos los pueblos de América; ella hace posible los milagros, aún en medio del sufrimiento da fortaleza, suscita esperanza y entrega; fortalece los valores familiares en hogares y comunidades: la acogida, el respeto a la vida, el amor, el servicio. Cerca de la Santísima Virgen no tenemos nada que temer ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás en mi regazo y corres por mi cuenta?. María siempre nos lleva a Dios; sin María el cristianismo se desencarna, se desfigura, se deshumaniza y puede convertirse en ideología. Con nuestra oración y bendición para todos. + José Luis Chávez Botello. + Oscar A. Campos Contreras. Arzobispo de Antequera-Oaxaca. Obispo Auxiliar de Antequera-Oaxaca.

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