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XVI ENRPCS: Palabras de Bienvenida y Apertura

El Sínodo de América al abordar el tema de evangelizar con los medios nos invita a esta reflexión: “Es fundamental para la eficacia de la nueva evangelización un profundo conocimiento de la cultura actual, en la cual los medios de comunicación social tienen gran influencia” (cfr. No. 72). El tema de la nueva evangelización ha sido abordado por su Santidad Juan Pablo II de feliz memoria, en el discurso inaugural de la IV Conferencia General del Episcopado latinoamericano en Santo Domingo y en él podemos leer: “La nueva evangelización tiene como punto de partida, la certeza de que en Cristo hay una “inescrutable riqueza” (Ef 3,8), que no agota ninguna cultura, ni ninguna época, y a la cual podemos acudir siempre los hombres para enriquecernos. Esa riqueza es ante todo, Cristo mismo, su persona, porque Él mismo es nuestra salvación” (cfr. No. 6). Esto mismo justifica nuestro trabajo, dinamiza nuestra convivencia y nos aporta a la vez la riqueza de cada uno de los trabajos que en el campo de la comunicación social para evangelizar, hemos venido realizando. La inescrutable riqueza de Cristo es para nosotros y para toda la Iglesia el acicate que nos impulsa a recoger con humildad los grandes y pequeños logros, pero a la vez nuestras inercias y abandonos a la tarea siempre nueva de presentar a Cristo con toda la fuerza de su misión. Si en otro tiempo se miraba este trabajo como la expresión de ciertos protagonismos individuales y aislados, ahora podemos contemplar con admiración que la frontera se ha ido abriendo, de tal forma que el mismo título de pastoral nos sitúa en nuevo lenguaje para la Iglesia, haciendo patente que el mensaje de Evangelli Nuntiandi No. 45: “La Iglesia se sentiría culpable ante Dios si no empleara esos poderosos medios, que la inteligencia humana perfecciona cada vez más”, ha ido haciendo mella en nuestro contexto de Iglesia, quedando siempre sus palabras como un desafío evangelizador, que ha ido aculando respuestas en todos los sectores de nuestra Iglesia, ya que nada puede quedar al margen del espíritu que sabe recoger los aspectos positivos de estos recursos y al mismo tiempo denunciar con voz profética lo que no responde al contenido del Evangelio. El llamado de nuestra Iglesia a vivir la comunión se hace patente en este escenario, en donde nos hacemos portadores de cada una de nuestras Iglesias Particulares. No venimos con espíritu protagónico, sino con la inquietud de compartir los grandes o pequeños logros obtenidos en este campo. No venimos como los únicos que hemos captado la necesidad de incursionar en estos campos, sino como testigos de muchos hermanos que se esfuerzan por integrar en los métodos evangelizadores la dimensión de tocar de alguna manera el inmenso mundo de los marginados, de los alejados por diversas razones, de los que han perdido el sentido de la vida, de los que esperan una voz que los aliente y les facilite las herramientas para un trabajo serio y responsable en el campo de la promoción humana. Venimos sí, y aquí estamos dispuestos a dejarnos llevar por las luces del Espíritu Santo para encontrar los mejores caminos para que nuestra evangelización no sólo sea fresca, sino a la vez eficaz. Tenemos la dicha de que nos abra la puerta para este trabajo. La muy querida Arquidiócesis de Hermosillo. La misma que me vio partir un día para la lejana tierra de Oaxaca. Aquí bebí, de sus entrañas regadas por grandes Evangelizadores el deseo de servir y de entregarme a la causa del Evangelio. Aquí sentí el impulso de abrir camino con otros insignes sacerdotes, de esta dimensión nueva y a la vez fascinante de anunciar el contenido del Evangelio por la radio, por la televisión, por la Prensa. Las tierras regadas con el sudor y la sangre de grandes evangelizadores han ido dando sus frutos y así podemos contemplar la figura del Padre Kino que a pesar de los siglos pasados, sigue siendo inspiración de las nuevas generaciones. Por aquí pasó un insigne Arzobispo: Don Juan Navarrete y Guerrero, para el cual los 50 años como Pastor, en el siglo pasado, fueron breves para instaurar el Reino de Cristo en los sonorenses. Su figura se agiganta en el momento actual al ser promovida su causa de canonización: un hombre polifacético en su preparación y estilo evangelización ha dejado grata huella en todos los campos. No puedo olvidar al que tomó en sus manos este rebaño del Señor y que por 30 años condujo la Diócesis. Me refiero a Monseñor. Carlos Quintero Arce, que supo alentar no sólo con su palabra, sino a la vez con el ejemplo las iniciativas y acciones en la Pastoral de las Comunicación. Sobre esos pies evangelizadores podemos ahora contemplar al Nuevo Arzobispo, Don José Ulises Macías Salcedo, que ha orientado y fortalecido los esfuerzos para que el Evangelio hoy sea pregonado no sólo por la prensa Escrita como es le periódico Diocesano: “En Marcha” y la admirable obra de los “5 Minutos”, cuyo tiraje mensual es ya cercano al millón. Es a la vez alentador el mirar como se han multiplicado los programas de radio y de televisión, que día con día su presencia es valorada por la audición y por los telespectadores. Se que las conquistas obtenidas no son motivo para estacionarnos, ya que un paso que damos sigue siendo corto en relación con el vertiginoso avance de los medios. Nuestra carrera hoy está llamada a agigantarse, ya que los pasos no dados en los inicios los sentimos fuertemente acuciantes para nuestras inquietudes, pero un paso que neguemos ahora será de inevitables consecuencias para nuestro presente evangelizador. Por eso estamos aquí, no sólo pisando terrenos de conceptos, sino más que todo de realizaciones, ya que tenemos que concretizar este paso que por varios encuentros hemos continuado, con el deseo de hacer presente no sólo el deseo de servir, sino el de capacitarnos cada día en este lenguaje de los medios y en esta tecnología que de ordinario nos abruma. Para ello es bueno que meditemos las palabras de apertura de los Obispos en Aparecida, que citan a su Santidad Benedicto XVI: “¡No tengan miedo a Cristo! Él no quita nada y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno. Sí, abran de par en par las puertas a Cristo y encontrarán la verdadera vida” (cfr. DA15). Es en el nombre del Señor, de Jesucristo el gran comunicador, como iniciamos nuestros trabajos que en breve hemos querido expresar en el objetivo: Delinear y profundizar el perfil profesional y espiritual del comunicador, para fortalecer la actitud misionera y constante de los CODIPACS. Sabemos que el ambiente prevalece la búsqueda de un perfil que conjunte la dispersión que en numerosos campos existe; pero este perfil que nos atañe es responder a reciente llamado de ser discípulos y misioneros. Es por eso que el perfil de fondo es la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. Aunque la tarea sea difícil nos conforta el compromiso de los Obispos en Aparecida en donde en nueve puntos resumen lo que quieren, lo que buscan y lo más importante de todo: lo que están dispuestos a realizar para que la labor comunicativa sea el eje fundamental que de una manera transversal alimente y fortalezca toda la acción pastoral de la Iglesia. Con la disposición de todos y de cada uno de ustedes y con la mediación de nuestra Madre la gran comunicadora del mensaje de salvación en nuestras tierras, declaramos inauguradas las labores de de este XVII Encuentro Nacional de Responsables de la Pastoral Social de nuestro México. Gracias. Mons. Teodoro Enrique Pino Miranda Presidente de la Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación Social Hermosillo, Son. 15 de octubre de 2007

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